Asamblea Nacional Constituyente
por Pópulus
No puedo dar comienzo a esta sección de Liberarcis sin dejar planteado y abierto al debate un tema que me interesa de modo particular. El de la Asamblea Nacional Constituyente.
En muy pocas palabras se trata de dejar planteado como una meta para antes del 2010 que en Chile sea abolida de una vez y para siempre la Constitución de Pinochet (por mucho que Lagos la haya cosmetizado un poquitín para plantarle su firma) y sustituida por una Nueva Constitución que cree una República Democrática Participativa. Y en esta última palabra marco el énfasis: ¡Participativa!
Como una muy querida amiga y compañera mía sostiene, esta República Democrática Participativa se ha de definir en oposición a la actual Representativa. La idea es que desde su gestación el pueblo tenga plena ingerencia. De allí a que sea yo, Pópulus, quien la ponga en la órbita del debate público. De allí también a que su debate y elaboración se realice en el ámbito de una Asamblea Nacional. El pueblo constituído en asamblea. Ni más ni menos.
Podemos comenzar por Asambleas Vecinales, Sindicales, Estudiantiles, Profesionales, de Mujeres, de Adultos Mayores, etc., etc. Todo grupo que se considere diverso, organice su asamblea.
Una segunda fase puede ser la de las Asambleas Comunales, obligando a concejales y alcaldes a sumarse a la iniciativa, ¿usando la figura de los Cabildos? Tal vez.
Una tercera, las Asambleas Provinciales, luego las Regionales y finalmente la Asamblea Nacional. De esa manera se llegará al nivel nacional fluyendo desde la base social los contenidos de la Nueva Constitución.
Si los partidos polìticos quieren jugar, pues que se integren desde la base, a través de su militancia, y que lo mismo hagan las iglesias, los empresarios, los militares, los pueblos originarios, etc. No como poderes superestructurales (y fácticos) sino desde los individuos que los componen. En la más básica y participativa de las democracias: un individuo, una opinión; un individuo, un voto. En las necesidades de la vida cotidiana todos nos encontramos. En la búsqueda de soluciones compartidas y solidarias, también.
Que en esta Nueva Constitución, el pueblo tenga entre otros poderes el de la Iniciativa Popular de Ley (basta ya que sólo el Presidente en componendas con las cúpulas partidarias, supuestamente nuestros representes, elabore las leyes). Que en esta Nueva Constitución, el pueblo tenga los poderes de la Fiscalización y de la Revocatoria de Mandato (el de monitorear, evaluar y obligar a la renuncia de las autoridades y funcionarios que no cumplan el cometido que se les ha encomendado y al que se han comprometido). El de participar en el Presupuesto de la Nación no sólo con derecho a voto, sino también a veto. El de fortalecer los Poderes Locales en el nivel de las comunas. El de constituir un Poder que realmente sea un Contrapeso para evitar los desequilibrios en los ámbitos del Ejecutivo, del Legislativo, de la Justicia, y de otros organismos autónomos cuyas decisiones muchas veces suelen ser un peligro para la sociedad. También un contrapeso de los poderes empresariales y un regulador de la supuesta "mano invisible" del Mercado que generalmente es una mano movida por "hilos invisibles" ( eso sí) y otras veces bastante a la vista y cínicos.
En fin. Ya está lanzada la primera piedra. Que el que esté sin pecados antidemocráticos, lance también la suya. No tenemos nada que perder, salvo las cadenas de la Constitución de la Dictadura.
Algunos links de interés
A votar por una Asamblea Nacional Constituyente
Memoria Histórica de la Consigna de la Asamblea Nacional Constituyente
Asamblea Nacional Constituyente en el buscador Google
No puedo dar comienzo a esta sección de Liberarcis sin dejar planteado y abierto al debate un tema que me interesa de modo particular. El de la Asamblea Nacional Constituyente.
En muy pocas palabras se trata de dejar planteado como una meta para antes del 2010 que en Chile sea abolida de una vez y para siempre la Constitución de Pinochet (por mucho que Lagos la haya cosmetizado un poquitín para plantarle su firma) y sustituida por una Nueva Constitución que cree una República Democrática Participativa. Y en esta última palabra marco el énfasis: ¡Participativa!
Como una muy querida amiga y compañera mía sostiene, esta República Democrática Participativa se ha de definir en oposición a la actual Representativa. La idea es que desde su gestación el pueblo tenga plena ingerencia. De allí a que sea yo, Pópulus, quien la ponga en la órbita del debate público. De allí también a que su debate y elaboración se realice en el ámbito de una Asamblea Nacional. El pueblo constituído en asamblea. Ni más ni menos.
Podemos comenzar por Asambleas Vecinales, Sindicales, Estudiantiles, Profesionales, de Mujeres, de Adultos Mayores, etc., etc. Todo grupo que se considere diverso, organice su asamblea.
Una segunda fase puede ser la de las Asambleas Comunales, obligando a concejales y alcaldes a sumarse a la iniciativa, ¿usando la figura de los Cabildos? Tal vez.
Una tercera, las Asambleas Provinciales, luego las Regionales y finalmente la Asamblea Nacional. De esa manera se llegará al nivel nacional fluyendo desde la base social los contenidos de la Nueva Constitución.
Si los partidos polìticos quieren jugar, pues que se integren desde la base, a través de su militancia, y que lo mismo hagan las iglesias, los empresarios, los militares, los pueblos originarios, etc. No como poderes superestructurales (y fácticos) sino desde los individuos que los componen. En la más básica y participativa de las democracias: un individuo, una opinión; un individuo, un voto. En las necesidades de la vida cotidiana todos nos encontramos. En la búsqueda de soluciones compartidas y solidarias, también.
Que en esta Nueva Constitución, el pueblo tenga entre otros poderes el de la Iniciativa Popular de Ley (basta ya que sólo el Presidente en componendas con las cúpulas partidarias, supuestamente nuestros representes, elabore las leyes). Que en esta Nueva Constitución, el pueblo tenga los poderes de la Fiscalización y de la Revocatoria de Mandato (el de monitorear, evaluar y obligar a la renuncia de las autoridades y funcionarios que no cumplan el cometido que se les ha encomendado y al que se han comprometido). El de participar en el Presupuesto de la Nación no sólo con derecho a voto, sino también a veto. El de fortalecer los Poderes Locales en el nivel de las comunas. El de constituir un Poder que realmente sea un Contrapeso para evitar los desequilibrios en los ámbitos del Ejecutivo, del Legislativo, de la Justicia, y de otros organismos autónomos cuyas decisiones muchas veces suelen ser un peligro para la sociedad. También un contrapeso de los poderes empresariales y un regulador de la supuesta "mano invisible" del Mercado que generalmente es una mano movida por "hilos invisibles" ( eso sí) y otras veces bastante a la vista y cínicos.
En fin. Ya está lanzada la primera piedra. Que el que esté sin pecados antidemocráticos, lance también la suya. No tenemos nada que perder, salvo las cadenas de la Constitución de la Dictadura.
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